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El 14 de octubre concluyó la serie que se proponía como la mejor del año y ¿qué pasó?... Se los cuento.
Esta nueva aventura por el universo Tolkien comenzó en Argentina el 1ro de septiembre a través de la pantalla de Prime Video. La primera temporada fue rodada en Nueva Zelanda y, como ya había informado Amazon, sin Peter Jackson al mando. La dirección estuvo en múltiples manos: Wayne Yip (Utopia, Doctor Who), Juan Antonio Bayona (El Orfanato) y Charlotte Brändström (The Witcher).
La Intro:
Sauron es todo, es el señor de los anillos, es el impostor, el nigromante, el señor de los licántropos y el de las tierras tenebrosas. Es el más hermoso bandido que existe en todos los universos. Sí, me gana la emoción, para qué mentirles.
Sauron, en sus comienzos, no era malvado, era un espíritu nacido de un pensamiento de Ilúvatar (dios único del universo), pero se une a Melkor (Morgoth), un espíritu discordante, y juntos rompen todo. En la Primera Edad, Sauron ya es el señor oscuro, maestro en las artes oscuras, un cambiaformas que lucha bajo el mando de Morgoth en la Guerra de la Cólera que marcará el final de la Primera Edad. Es lo que recuerda Galadriel al comienzo de esta serie. Entonces, Morgoth es vencido por el ejército de Valinor, con la ayuda de los elfos, hombres, águilas gigantes y qué sé yo cuántos más. Obvio que en el medio fueron y vinieron, Morgoth tomó elfos en sus huestes, menuda traición, y luego, ya vencido es arrojado al vacío eterno mientras que Sauron es juzgado por los Valar (espíritus de mayor jerarquía). Supuestamente arrepentido vuelve a la Tierra Media y por un tiempo ya nadie sabe de él.
¡Bienvenidos a Los Anillos de Poder!
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Esta primera entrega se instalará en la Segunda Edad del Sol y veremos a la comunidad pelosa (una especie de hobbits) encontrar un caído del cielo, a los elfos negociar con los enanos y a Galadriel hacer cagadas: emprender su cruzada contra la oscuridad, convencer a los enojados numeronianos (habitantes de la isla de Númenor) de volver a confiar en los elfos y acompañarla a las Tierras del Sur para ayudar a sus habitantes a vencer a los orcos, comandados por un elfo traicionero devenido líder después de los líos del final de la Primera Edad.
Mientras, Sauron juega a ser Sauron.
Qué les puedo decir sin decirles de más. La historia y las locaciones solapan la calidad de las actuaciones, todos parejos, no me fascinaron, pero tampoco me molestaron. Amé la ciudad de los enanos, el reino de Moria, se ve majestuoso en su esplendor de la Segunda Edad y lo esperaba desde El Señor de los Anillos donde estaba derruida y habitada por un Balrog al servicio de Melkor. Son hermosos los ojos de Disa, la princesa enana, y adoro que mantengan el temperamento enano intacto. En general, la estética de la serie es genial, es sin dudarlo un 10/10. Tal vez la similitud de Galadriel con la Virgen María en estos tiempos es demasiado, pero bueno, así también estaba en el libro. No obstante, hay cambios en la historia que, al menos yo, aún no entiendo y que fueron grandes ofensas para algunos fans que decidieron huir y no volver, tampoco sé cómo saldrán bien parados en el devenir de la serie, por eso les doy un voto de incertidumbre vacilón.
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Lo que definitivamente no: me pareció por momentos lenta y repuntando hacia los capítulos finales. Fiel a lo que digo siempre, me molesta que una temporada entera se resuelva en el último capítulo y con discursos que explican, cuando tuvieron 7 episodios anteriores para mostrarlo. Podrían haber dado pistas antes, eso desalentó a muchos espectadores que buscaban por un lado más acción y, por otro, una historia que los cautivara. Tanta incertidumbre los terminó por expulsar.
Es decir: faltó balancear la historia. Estoy casi segura de que fue un problema en los recortes de la edición, porque el relato general tiene grandes gestos narrativos (que intentan compensar los grandes desvíos) en relación a la historia de Tolkien y las películas de Jackson.
No voy a spoilear, pero presten atención al diálogo entre Galadriel y Sauron porque es el que ella repite en El Señor de los Anillos cuando Frodo le acerca el anillo. Un gesto hermoso de Patrick McKay y J.D. Payne encargados del relato en la serie.
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Destaco, por último, la canción de cierre, porque, al fin y al cabo, todos estos personajes nacieron para interpretar un sonido dentro de una canción y en esas están.
No tengo dudas de que es una buena temporada de arranque y espero mucho más para la segunda que ya se está filmando.
7/10
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